La Lección
“Se recompensa mal a un maestro si se permanece discípulo”
Saber extraer informaciones de los textos; saber integrar las ideas y captar el significado global, saber relacionar unas ideas con otras, saber reflexionar sobre la forma y sobre el contenido de los textos… Son los diversos aspectos de la competencia lectora. Saber hacer todo esto requiere determinadas habilidades y estrategias que la pedagogía ha de enseñar.
Este modo de entender la competencia lectora es deudor de las aportaciones de los estudios procedentes del campo de la psicología, que han sido muy útiles para la enseñanza, ya que han ayudado a definir las destrezas, habilidades y estrategias que se han de enseñar.
Pero para establecer los objetivos de la enseñanza de la competencia lectora, junto con este punto de vista psicológico, hay que considerar la lectura como una práctica cultural.
“Leer es participar en actividades de comunicación humana en una sociedad alfabetizada”.
Una buena lectura está basada, no solo en saber leer sino saber para que se lee.
Esta perspectiva social y cultural para la enseñanza de la lectura es muy importante, pues de otro modo el aprendizaje de destrezas y habilidades lectoras queda reducido a técnicas desvinculadas de los contextos reales de lectura. Y se sabe que el lector competente no es solamente el que reconoce las palabras y comprende el significado literal de los enunciados; ni siquiera quien es capaz de no perder el hilo de la lectura enunciado a enunciado, ni quien sabe construir significados globales a partir ideas menos generales. El lector competente es quien sabe hacer todo esto para satisfacer determinados objetivos de lectura dentro de actividades de comunicación determinadas. Y quien sabe controlar el proceso para alcanzar estos objetivos.
También se llama lección a cualquiera enseñanza particular o conjunto de conocimientos que en cada vez un maestro a un discípulo, o a varios de ellos, aunque sea en corto número y en cualquier género de instrucción, desde el más elevado al más trivial. Así es que la palabra lección se emplea lo mismo tratándose del baile, de la esgrima y hasta el arte culinario, que siendo objeto de la filosofía, retórica ó la historia.